
Traumatología
Funcional
A menudo, la medicina tradicional se ha centrado en "apagar el fuego" allí donde aparece la llama. Si te duele la rodilla, miramos la rodilla. Si te duele el hombro, tratamos el hombro, y en muchas ocasiones se debe de hacer así. Sin embargo, la experiencia me ha enseñado que el cuerpo humano no es un conjunto de piezas aisladas, sino un engranaje perfecto y conectado.
¿Por qué tratar el cuerpo como un todo?
Tratar el síntoma es importante para aliviarte hoy, pero solucionar la causa es lo que garantiza tu salud mañana. El objetivo debe ser que entiendas tu cuerpo. Cuando comprendes por qué aparece el dolor y cómo tu biomecánica influye en él, dejas de ser un espectador para convertirte en el protagonista de tu propia recuperación.
No hay que buscar que la radiografía o la resonancia esté bien; hay que conseguir que tu cuerpo vuelva a funcionar como debe.
Más allá del síntoma: buscando el origen
Entiendo la Traumatología Funcional como la disciplina que no solo analiza la lesión, sino alteración biomecánica que la ha provocado.
Es frecuente que el síntoma (el dolor o la pérdida de función) aparezca en una localización, pero que el origen (la causa) esté en un punto distante. Una mala pisada puede acabar dañando tu cadera; una falta de movilidad en el tobillo puede ser la verdadera responsable de esa sobrecarga en tu rodilla; una alteración en la forma de morder puede provocar cefaleas y dolor de hombro.
Ocurre a menudo que un paciente viene con dolor en hombro en la espalda pero dice que “todas las pruebas son normales”. ¿Entonces? Si todo está bien, ¿por qué duele? Lo importante no es solo estudiar las pruebas que se hacen, si no analizar al paciente y hablar con él para que nos cuente lo que pasa. No se tratan resonancias, se tratan pacientes.
No solo es reparar, hay que mejorar la función
Es cierto que existen patologías específicas —fracturas o roturas agudas— que requieren una intervención concreta y, en ocasiones, pasar por el quirófano. Pero en un gran número de casos, el dolor es el resultado de un problema funcional: un aparato locomotor que ha dejado de trabajar de forma eficiente.
Mi enfoque se basa en dos pilares:
Rigor en el diagnóstico: Analizamos la patología con la precisión técnica necesaria.
Versión biomecánica: Estudiamos cómo te mueves para entender por qué ha fallado el sistema

